10 secretos para ser feliz toda la vida según el budismo


Para el budismo, el camino que lleva a la felicidad supone una serie de prácticas y pensamientos que nos pongan en conexión con nuestra esencia, en cuerpo y alma, como también con los demás y con la naturaleza. Su filosofía se basa en la liberación del ser humano y de todos los seres al alcanzar un estado mental de plenitud, fortaleza y sabiduría, tal como lo hizo Buda.

Lo interesante acerca del budismo es que no se profesa como una religión en el sentido estricto de la palabra, sino como un estilo a seguir para poder alcanzar la paz interior y el crecimiento y equilibrio espiritual. En esta nota, te presentamos cuáles son aquellos secretos de la filosofía budista para vivir plenamente y alcanzar la verdadera felicidad en la vida:

1. Cuidar de nuestro cuerpo

La espiritualidad no es lo único que la filosofía budista nos aconseja alimentar día a día: Debemos respetar, proteger y alimentar nuestro cuerpo, pues es nuestro templo más sagrado. Así, mientras haya un equilibrio en el bienestar tanto terrenal como espiritual, nos sentiremos más plenos, saludables y felices.

2. Amarnos a nosotros mismos

Nosotros mismos somos lo más preciado que tenemos: Hemos venido solos al mundo y solos lo vamos a dejar, por ello, somos todo aquello en lo que podemos confiar plenamente, creer y también somos el principal vehículo que nos llevará a lograr lo que deseemos. Todo es cuestión de enriquecer la mente y el cuerpo, aprender a amarnos en todas nuestras dimensiones, altas y bajas, mejores logros y también frustraciones, para así crecer como personas, entender e identificar la complejidad de nuestros pensamientos y al mismo tiempo, entender a los demás. Una persona que se ama a sí misma puede llegar más fácilmente a la felicidad, al estar en la constante búsqueda de lo mejor para sí misma y de lo que la rodea.

3. No apegarnos a nadie

Aferrarnos a una persona, por más amor que podamos tenerle, no es algo sano: Depender de alguien más nos conduce a descuidar o hasta perder la relación que tenemos con nosotros mismos, por el hecho de dejar todo en manos de esa persona. La gente cambia todo el tiempo y por ello, no debemos esperar nada de nadie. Llevarnos decepciones de quienes creíamos que lo daban todo por nosotros puede llevarnos a situaciones tormentosas y estados de desesperación. Debemos ser conscientes de que nosotros mismos somos lo más preciado que poseemos, y por ende, respetar esta misma idea también en los demás, aprender a amar sanamente puntualizando esto, trabajando siempre en nosotros mismos. Lo que hace a una persona feliz no es lo que la rodea, sino los pensamientos que surgen de su propia mente.

4. Hacer algo bueno por alguien todos los días

El budismo nos enseña que el camino a la felicidad no está solo dentro de nosotros, sino también, en hacer felices a los demás, ya sea con actos sencillos, pero sinceros y desinteresados. Cuando somos generosos con las personas, nos llenamos de buenas energías y mucha paz interior, como también, mejoramos nuestra sensación de autoestima. Además, siempre podemos aprender algo nuevo de cada persona, sea quien sea. Simplemente debemos saber observar, ser empáticos y tolerantes.

5. No creer en todo lo que se nos dice

No hay nada que sea absoluto en el mundo, por más doctrinas, postulados, sistemas de pensamiento o filosofías que puedan existir. Si bien estas, en todo caso, pueden servirnos de guía para ir descifrando aquello que nos cuestionamos, el camino siempre debemos construirlo nosotros mismos, pues es en el interior donde cada uno hallará su propia verdad. No hay nada que sea blanco o negro, bueno o malo, bonito o feo. Todo lo que se nos diga, desde que somos niños, son solo referencias para entender cómo funciona el mundo y el sistema. Tener una mentalidad abierta, despertar la conciencia e ir más allá nos ayudará a encontrar la felicidad de una forma más real.

6. Perdonarnos a nosotros mismos

Una vez que reconozcamos un error, no debemos torturarnos por haberlo cometido debido a las repercusiones que pueda estar generándonos en la actualidad, o por el sentimiento de culpa que nos haya dejado. Aprender a perdonarse a uno mismo significa entender que es algo completamente humano equivocarse, por más terrible que un error pueda llegar a ser, pues no hay marcha atrás, no podemos arreglar lo que ya está hecho. La vida no viene con instrucciones y es inevitable que sucedan cosas malas, y además, no es posible adivinar siempre si estamos arruinando todo o no. Solo tenemos una vida y la idea es vivirla plenamente, y tomarla como una serie de aprendizajes y experiencias de las cuales podemos aprender y reflexionar para decidir con sabiduría sobre nuestro presente y futuro.  

7. Dejar ir la energía negativa

Lo natural es que en la vida siempre haya altos y bajos, y a pesar de que haya situaciones que solo puedan ser malas, debemos aprender a no tomárnoslas tan en serio y dejarlas ir, pues el mundo es muy amplio y hundirnos en algo que es tan efímero como todo lo demás no vale la pena cuando hay tanto más por vivir y disfrutar. Las emociones negativas no son un problema en sí, el problema siempre será como una persona las asuma. Lo mejor es sentirnos libres, no permitir que nada nos afecte demasiado, aprender a aceptar la realidad y a vivir con la incertidumbre, al igual que ser conscientes de que la vida está llena de cambios constantes.

8. Disfrutar de la naturaleza

La naturaleza es lo más puro que existe y estar en conexión con ella no solo nos da paz interior, sino también, nos transmite toda su fuerza y nos da vitalidad y felicidad. Despegarnos de lo material y darnos un tiempo para relajarnos visitando hermosos paisajes o simplemente descansando bajo el sol o frente al mar son cosas tan sencillas que sin embargo, nos pueden hacer sentir increíblemente bien. La naturaleza es parte de nosotros y nosotros somos parte de ella. Aprender a amarla y respetarla es algo que también nos traerá mucha tranquilidad y armonía.

9. Ser reales

Ser uno mismo en un mundo lleno de apariencias y frivolidad parece algo casi imposible al día de hoy. Podemos estar locos, tener ideas extravagantes o tal vez, no tener nada en común con nadie. Sin embargo, no vale la pena pretender ser algo que no somos, pues solo lograremos vivir un engaño. Ser fieles a nuestros principios y a lo que sentimos muy dentro de nosotros debe ser nuestra prioridad, sobre cualquier otra cosa.

10. No perdernos en la atmósfera que nos rodea

Si nos encontramos en un ambiente que nos perjudica más de lo que nos favorece, lo mejor es alejarnos de allí, puesto que al permanecer en ese lugar solo nos llenaremos de energías negativas y sobrecargas psicológicas. Muchas veces soportamos atmósferas tóxicas solo por obtener algo en específico (por ejemplo, un trabajo que no nos agrada solo por el dinero) dañando así nuestra integridad emocional y hasta física. Es mejor procurar establecernos en ambientes donde nos sentamos cómodos, rodeados de gente en la que confiemos y donde obtengamos lo que necesitemos por encima de lo que queramos.

 

Como vemos, no es necesario ser budista para poner en práctica estos consejos filosóficos, los cuales nos pueden servir de mucha ayuda para enfocarnos en nosotros mismos, desconectarnos de lo innecesario y aprender a enfrentar nuestro día a día.

 

 

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