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A sus 15 años hizo toda una fortuna vendiendo dulces en el baño de la escuela

Dicen que no hay edad para emprender, y este joven es la prueba viviente. Con solo 15 años, Nathan John-Baptiste ha amasado una pequeña fortuna. Lo llaman «el lobo de Walthamsthow». Todo empezó cuando a Nathan se le ocurrió vender chocolates en la escuela. Hacía la entrega de productos cerca al baño y, aunque parezca un lugar raro para transacciones, era el indicado para no ser descubierto por maestros.

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Después de un tiempo, pasó a vender todo tipo de golosinas en tres escuelas diferentes. Nathan publicaba “el menú” a través de Snapchat. Y consiguió cientos de clientes pues el precio era de 50 pence (centavos), mucho menos que las cafeterías o máquinas. Al día, Nathan podía conseguir hasta 230 libras (295 dólares). De manera que, al finalizar el año escolar, hubiera registrado la cifra 43 mil libras (56 mil dólares).

Nathan John-Baptiste

 

Sin embargo, la escuela se enteró y tuvo que abandonar su negocio. Para entonces, ya tenía operaciones en tres escuelas y contaba con 11 “empleados”. A pesar de que tuvo que dejar su pequeña empresa, Nathan sigue decidido a conseguir millones. “Me gustaría convertirme en un corredor de bolsa… y en propiedad, 100 por ciento”, dijo al medio Daily Mail.

Nathan John-Baptiste

Definitivamente, tiene espíritu emprendedor, ¿no te parece?

 

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